Reportes en vivo
Sin Excel y sin esperar al contador a fin de mes. Ventas, ticket promedio, día y hora pico — mientras pasa.
Ver cómo funcionaMesero, cocina, caja y tus números en vivo. Sin cuadernos, sin comandas de papel y sin esperar al día siguiente para saber cómo te fue.
Desde $699 al mes, todo incluido. Sin cobro por terminal.
Casi nunca por la comida. Cierran porque nadie les dijo a tiempo lo que estaba pasando en su propio negocio.
Fuente: INEGI, Esperanza de vida de los negocios en México — 65% cierra antes del quinto año; la esperanza de vida promedio al nacer es de 7.8 años. Ver el dato
El mesero abre la mesa en la tablet, arma el ticket con sus modificadores y lo manda. Cocina lo recibe impreso o en pantalla, al instante.
Al cerrar el turno te llega el resumen del día al correo, sin que nadie lo genere. Y cuando alguien pide un descuento grande o la caja no cuadra, tú lo autorizas desde el celular.
Reúne las reseñas de todas tus fuentes y mide cómo te ven. Si quieres, la inteligencia de RestOS te sugiere una respuesta — pero tú decides: la usas, la ajustas o escribes la tuya. Sin dejar a nadie en visto.
"La birria increíble y el servicio rápido. Solo tardaron un poco con la cuenta, pero volvería sin dudarlo."
¡Gracias Mariana! Nos encanta que disfrutaras la birria. Tomamos nota de la cuenta — ya estamos agilizando los cobros. ¡Te esperamos pronto!
Reportes profundos generados por una IA privada que vive dentro de RestOS. Tu información nunca sale ni se comparte con inteligencias públicas. Analiza tu negocio completo y te entrega un plan accionable, no nada más gráficas.
Sin Excel y sin esperar al contador a fin de mes. Ventas, ticket promedio, día y hora pico — mientras pasa.
Ver cómo funcionaLa ficha técnica con costo de insumos al día. Sabes lo que ganas por plato, de verdad, no calculando.
Ver cómo funcionaCuándo y dónde se prende tu negocio. Qué día, qué hora y qué mesa te están dando de comer.
Ver cómo funcionaCada platillo clasificado: estrella, vaca, incógnita o zombi — el que ocupa carta y no se vende.
Ver cómo funcionaEl análisis de canasta te dice qué combina la gente sola, para que armes paquetes que sí se venden.
Ver cómo funcionaTodas tus fuentes juntas, con una respuesta sugerida que tú apruebas, editas o descartas.
Ver cómo funcionaDe la primera visita a la quinta. Dónde se cae la gente y dónde puedes ofrecer algo más.
Ver cómo funcionaSabes para cuánto prepararte el fin de semana. Compras lo que se va a vender, no lo que se va a echar a perder.
Ver cómo funciona¿Y si subo 8% los precios? ¿Y si bajo el costo de la res? Lo ves en pantalla antes de moverle.
Ver cómo funcionaUn plan accionable armado con tus datos reales, dentro de tu sistema. Tu información no sale a ningún lado.
Ver cómo funcionaRestOS no compite contra los puntos de venta — no es uno. Está en el punto donde se juntan el precio, el poder y que cualquiera lo pueda usar.
| RestOS | Punto de venta | Excel y cuaderno | Sistema empresarial | |
|---|---|---|---|---|
| Costo real por platillo | Automático | No | A mano | Sí |
| Tus números en vivo | Completo | Básico | No | Sí |
| Tu menú clasificado por rentabilidad | Sí | No | No | No |
| Simular antes de mover precios | Sí | No | No | No |
| Historial de cada cliente | Incluido | Básico | No | Se paga aparte |
| Autopedido en kiosko | Incluido | Se paga aparte | No | Se paga aparte |
| Soporte de quien hace el producto | Directo | Mesa de ayuda | No aplica | Corporativo |
| Lo que pagas al mes | Desde $699 | Según terminales | $0 y tu tiempo | $5,000 a $20,000 |
Toda la inteligencia de un sistema empresarial, la simpleza de un punto de venta, al precio de México.
Corre en el equipo que ya tienes. Se instala como app, imprime en tu comandera y abre tu cajón.
Sin cobro extra por dispositivo. Conecta los que quieras.
Sin costos ocultos y sin cobro por terminal. Empieza por donde estás y sube cuando el negocio lo pida.
Del pedestal sobre tu barra al kiosko que cobra con tarjeta. El pedido entra directo a cocina: sin fila, sin malentendidos y sin ocupar a nadie de tu equipo.
Una tablet en pedestal sobre tu barra. El cliente arma su pedido, imprime su ticket y paga en caja. Es la forma más sencilla de empezar.
Ideal para cafés y taqueríasUn tótem de piso en tu entrada. El mismo sistema, con la presencia de las grandes cadenas. Ordena, imprime su ticket y paga en caja.
Ideal para locales con volumenEl kiosko cobra con tarjeta ahí mismo. El cliente ordena, paga y recoge — tu personal no toca el cobro en ningún momento.
Autoservicio de punta a puntaLos tres niveles incluyen el sistema RestOS completo, con soporte y mantenimiento en la mensualidad.
Ver los kioskosSomos dos mexicanos que salimos, conocimos cómo se opera un restaurante en otros países, y volvimos con una diferencia imposible de ignorar.
Hoy en México los puntos de venta cobran mucho dinero por muy poco producto.
Eso venimos a cambiarlo.
RestOS se construye desde aquí, para restaurantes de aquí. Cuando nos escribes, te contesta quien hace el producto — no un centro de soporte.
A darle,
que es mole de olla.
10 preguntas
No hay truco: una carta digital con QR no vale lo que cobran por ella. Es media hora de trabajo, no un producto.
La damos porque queremos que el primer paso no te cueste nada. Si tu carta ya vive con nosotros, el día que quieras saber cuál platillo te deja más y cuál te está costando dinero, no tienes que empezar de cero. Preferimos que te quedes porque te sirve, no porque firmaste algo.
Y hay una razón de fondo: queremos juntar a los restauranteros mexicanos en un mismo lugar. Eso no se construye cobrando la entrada.
No. Es una IA privada: corre dentro de RestOS. Tus ventas, tus costos, tus proveedores y los nombres de tus clientes no salen a una IA pública ni se usan para entrenar nada de nadie.
Esta distinción importa más de lo que parece. Cuando alguien pega la información de su negocio en una IA pública, esa información sale de su control: queda en servidores ajenos, bajo términos que cambian cuando ellos quieren, y con reglas de retención que no decides tú.
Para un restaurante eso es lo que cuesta caro: tus márgenes, a quién le compras y en cuánto. Es exactamente lo que tu competencia querría saber. Por eso la inteligencia va incluida en el sistema y no depende de que pegues tus datos en ningún lado.
Es la pregunta correcta, y la respuesta honesta es que ningún sistema en la nube es inmune. Lo que sí podemos decirte es qué hacemos al respecto.
La comanda se imprime en tu cocina desde tu propia red, así que un corte de tu proveedor de internet no detiene el servicio en la mesa. Cuando vuelve la conexión, lo que quedó pendiente se sincroniza solo.
Si tu operación no puede parar ni un minuto, dínoslo en la demo y te explicamos con detalle qué pasa en cada escenario. Preferimos eso a prometerte que nunca falla nada.
No. RestOS funciona en lo que ya tienes: un celular, una tablet o la computadora de la caja. Se abre en el navegador.
No cobramos por terminal. Esa es una de las formas en que el punto de venta tradicional te cobra mucho por muy poco: te vende el aparato, te renta el aparato, y luego te cobra por cada uno que agregas. Si mañana contratas dos meseros más, no nos debes nada extra.
Lo único físico que hace falta es una impresora térmica para las comandas, y si ya tienes una, casi siempre sirve.
Lo que más tiempo toma es cargar tu menú, y eso depende de qué tan grande sea. Nosotros lo hacemos por ti: nos mandas tu carta como la tengas —una foto, un PDF, un Excel— y te la dejamos capturada.
Lo demás (mesas, roles, impresora) es cosa de un rato. La idea es que tú no dediques tus noches a configurar un sistema.
Está hecho pensando en que sí. La pantalla del mesero hace una cosa: tomar la orden y mandarla a cocina. Sin menús escondidos ni configuraciones a la vista.
La prueba real es la rotación: cuando entra alguien nuevo un viernes en la tarde, tiene que poder levantar una orden ese mismo día. Si un sistema necesita un curso, ya perdió.
Sin plazo forzoso. Es mes a mes, y cancelas cuando quieras.
Tu información es tuya y te la puedes llevar. Tus ventas, tus clientes y tus costos se exportan en formatos que abre cualquier hoja de cálculo. No creemos en retener a nadie a la fuerza: si un sistema necesita secuestrarte los datos para que te quedes, el problema es el sistema.
Sirve, y el plan Empezando existe justo por eso: $699 al mes, sin cobro por terminal.
Un negocio chico necesita saber sus números tanto como uno grande — muchas veces más, porque el margen de error es menor. Lo que cambia no es la necesidad, es cuánto puedes pagar por resolverla. Los planes son acumulativos: empiezas donde estás y subes cuando te haga sentido, no antes.
Al cerrar el turno el sistema te dice cuánto efectivo debería haber y cuánto hay de verdad. Si hay diferencia, deja de ser una discusión y pasa a ser un número.
Y si no cuadra, puedes ver por qué: cada movimiento queda con nombre y hora. Quién canceló un platillo, quién aplicó un descuento, a qué hora se abrió el cajón. Los descuentos y las cancelaciones pueden requerir tu autorización — te llega el aviso al teléfono y tú decides.
No es para desconfiar de tu gente. Es para que nadie tenga que acordarse de nada, y para que un descuadre se resuelva en dos minutos en vez de terminar en una sospecha.
Es una duda legítima y no te vamos a marear con ella. Somos nuevos y no tenemos veinte años de historia que presumirte.
Pero nuevos no quiere decir improvisados. RestOS salió de usar los sistemas que ya existen — los probamos, los operamos, y anotamos dónde fallan: lo que te cobran por terminal, lo que te esconden detrás de un plan superior, los reportes que enseñan gráficas pero no te dicen qué hacer, el soporte que contesta en tres días. Este producto es esa lista, resuelta.
Tampoco te vamos a enseñar una lista larga de clientes, porque apenas estamos saliendo a darnos a conocer. Los restaurantes que tomemos van a ser de calidad: preferimos pocos y bien atendidos que muchos y mal. Si entras ahora, no eres uno más de una cartera — eres de los primeros, y eso se nota en cómo te atendemos.
Y lo que puedes comprobar desde el primer día: cuando escribes, te contesta quien hace el producto, no un centro de soporte que lee un guion. Tus datos se exportan cuando quieras, así que no dependes de que nosotros sigamos aquí. Y no hay plazo forzoso: si dejamos de servirte, te vas.
Preferimos que nos midas por eso y no por una promesa. Pídenos la demo con tu propio menú y juzga con tus platillos, no con los de un catálogo.
No encontramos una pregunta que diga eso. Pregúntanos directo — contesta quien hace el producto.
Preguntar por WhatsAppNo esperas al corte ni al contador. Cada cobro entra al momento y los números se mueven solos.
Con la ficha técnica y el costo de tus insumos al día, cada platillo muestra cuánto se va en materia prima y cuánto te queda.
El aguachile se ve caro en la carta, pero te deja la mitad que las carnitas. Eso es lo que no ves sin costear.
Cada celda es una hora de un día. Mientras más oscura, más se vendió. Así sabes a qué hora poner gente y a qué hora no.
Tu punto más fuerte es el sábado a las 21h. El martes a las 17h casi no entra nadie: ahí es donde una promoción sí mueve la aguja.
Cada platillo se coloca según cuánto se vende y cuánto te deja. Con eso sabes cuál empujar, cuál subir de precio y cuál sacar.
Las carnitas son tu estrella. La sopa tarasca es zombi: casi no se vende y encima deja poco — o la cambias o la sacas.
El sistema revisa miles de tickets y encuentra qué platillos viajan juntos. Con eso armas paquetes que la gente ya quiere.
Siete de cada diez que piden carnitas piden cerveza. Ese paquete se vende solo — solo hay que ponerlo en la carta.
Las reseñas de tus fuentes llegan a un mismo lugar. El sistema te propone qué contestar y tú decides si la usas.
"La birria increíble y el servicio rápido. Solo tardaron un poco con la cuenta."
¡Gracias Mariana! Nos encanta que disfrutaras la birria. Tomamos nota de la cuenta — ya estamos agilizando los cobros.
"El mejor lugar de Morelia. Volvemos cada semana."
Nadie se queda en visto, y tú no entras a cada plataforma por separado.
De los que vienen una vez, ¿cuántos vuelven? El sistema sigue a cada cliente y te muestra en qué punto los pierdes.
La caída fuerte está entre la primera y la segunda visita: se van 281.
Ahí es donde un mensaje a los quince días recupera gente que ya te conoce, en vez de gastar en atraer desconocidos.
Con tu historial, el sistema estima la venta de los próximos días. Compras lo que se va a vender, no lo que se va a echar a perder.
El sábado vas a necesitar 18% más camarón que un sábado normal. Mejor saberlo el miércoles.
Mueves una perilla y ves el efecto en tu utilidad antes de tocar la carta. Sin experimentar con clientes de verdad.
Subir 8% te deja casi diez mil pesos más al mes, aun perdiendo un 3% de clientes. Eso es lo que no se puede calcular de memoria.
Arriba viste un plan para bajar costos. Este es el otro lado: dónde tienes dinero sobre la mesa que no estás cobrando. Tu información nunca sale de tu sistema.
La horchata y dos entradas no tienen referencia de precio afuera. Un ajuste de $8 no se nota y suma $6,300 al mes.
68% de los que piden carnitas piden cerveza. En paquete a $189 subes el ticket promedio $34.
Tu curva empieza a las 13h con fila. La hora previa está vacía y tu cocina ya está encendida.
Venían cada semana y llevan un mes sin aparecer. Valen $18,600 si vuelven.
No es un tablero con gráficas: son cuatro cosas concretas, con su número, para hacer el lunes.